Por qué tu casa no es una casa de revista.

Por qué tu casa no es una casa de revista.

Tal vez has pasado por esta situación. Quieres dar un aire nuevo a tu casa y esta vez, quieres hacerlo bien. Compras un montón de revistas de decoración, te empapas de lo que lees, te vas de compras y cuando colocas tus adquisiciones, el resultado está muy lejos de lo que esperabas. ¿Qué pasa? Si lo que has visto es tan estupendo ¿por qué a ti no te funciona? ¿Qué demonios hay que hacer para tener una casa de revista?

No eres la única. Muchos de nuestros clientes llegan a nosotras para que les ayudemos a decorar su casa después de haberlo intentado por su cuenta. Y es que no importa lo mucho que hayas leído sobre el asunto; hay ciertos “vicios” y “costumbres” que pueden llevarte por el mal camino y estropear el resultado.

En el post de hoy te explicamos a qué se deben estos pequeños fracasos. Si te sientes identificada en alguno de estos puntos, toma nota porque, estás de suerte, la mayoría se pueden corregir. Estás a tiempo de tener una casa de revista.

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  • Copias con miedo a arriesgar. Quedarse a medias es uno de los grandes problemas. Ves algo que te gusta pero no te atreves, o no del todo. Hay composiciones que funcionan porque son arriesgadas y quedarse a medias hace que pierdan la fuerza. Atrévete con lo que decidas copiar y si no, busca una imagen que te guste tal y como es y con la que te sientas 100% cómoda.
  • No hay una idea global detrás. Es uno de los fallos más habituales. Te gusta esto de aquí, aquello de allá… te quedas con ideas de sitios diferentes, las aplicas y el resultado no es el que esperabas. En la Escuela de Arquitectura llamábamos a eso el síndrome de Frankenstein. Copiar sin más cosas sueltas es un error. Debes extraer la idea que hay detrás de lo que ves para poder aplicarla con acierto a tu casa. Ten en cuenta que lo que vale para un salón, puede ser desastroso para otro.
  • Conservas demasiadas cosas. Te da pena renunciar a ese mueble que te regalaron en tu boda o te cuesta deshacerte de un sofá que aún está nuevo aunque ya no te gusta. Es un error. Cuantas más cosas conserves, más difícil te resultará conseguir una imagen global homogénea. No queremos decir con esto que debas hacer tabula rasa y mandarlo todo a Wallapop, pero sí que empeñarse en conservar a toda costa algunas piezas te llevará casi con total seguridad a un callejón sin salida.

  • Tienes prejuicios y costumbres. Estás acostumbrada a sentarte a leer en un determinado rincón o te has habituado a una disposición concreta de muebles y no quieres cambiarla. Tal vez cenas viendo la TV y te has empecinado en tener una mesa de centro grande o crees que las mesas de comedor deben ser siempre rectangulares y extensibles. Es otra forma distinta de cerrarse a los cambios que hace que tu salón se encasille sin remedio. Abre tu mente y ten la seguridad de que si el ambiente que consigues te gusta y tu salón te resulta más agradable, te habituarás rápidamente a nuevas formas de vida.
  • No siempre está ordenado. Las revistas fotografían remansos de paz donde cada cosa está estratégicamente colocada. Eso es imposible de mantener y debemos admitirlo, no pasa nada. Pero entre el blanco y el negro, hay toda una gama de grises. Intenta mantener el orden en la medida de tus posibilidades. Para ello cuenta con el mobiliario y con la distribución de las piezas. Puede ayudarte mucho más de lo que piensas.
  • La realidad no tiene filtros y eso es algo que no puedes controlar. Las imágenes que ves están retocadas para lucir lo mejor posible y tu salón no admite esa posproducción. Pero sí puedes mejorar la iluminación artificial, añadiendo lámparas de pie, de sobremesa, sustituyendo tus bombillas por otras más cálidas…

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  • Nadie puede luchar contra el gotelet, el gressite o los suelos anticuados. Por mucho que hayas dado con los muebles que te gustan y que la imagen global sea estupenda, no tendrás una casa de revista si la envolvente no acompaña. Si tu casa está muy obsoleta, date una oportunidad y piensa en llevar a cabo pequeñas reformas. Pueden ser la clave del éxito.
  • Dios está en los detalles. Es otra de las frases que escuchábamos en la Escuela. Y así es. No sirve de nada tener un amueblamiento nuevo y estupendo si la decoración no lo acompaña o si, directamente, no existe. Los complementos y accesorios son los que dan el toque definitivo a un buen amueblamiento.
  • No todo puede ser fondo de armario. Quedarse en la seguridad que dan los básicos es otro de los problemas. Está genial apostar por ellos y nosotras lo hacemos con frecuencia pero tienen que ir acompañados de piezas con personalidad. Necesitas piezas que marquen el estilo o tu casa parecerá anodina y vulgar, por mucho que los muebles sean estupendos.

Estos son los errores más habituales que nosotras hemos detectado. Si tienes alguno en tu lista y estás pensando en cambiar tu casa, reflexiona sobre ello y date una oportunidad. A veces basta con abrir un poco la mente y no cerrarse a los cambios. Y si no lo ves claro, ¡nosotras sí! Recuerda que estamos aquí para ayudarte con un montón de servicios a tu medida.

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